sábado, 28 de mayo de 2016

José Dolores Gámez por Máximo Navas Zepeda

NOTAS HISTORICAS

POR EL DR. MÁXIMO NAVAS ZEPEDA

CANCILLERES DE NICARAGUA:
INFLUENCIAS Y REMINISCENCIAS

JOSÉ DOLORES GÁMEZ


I DATOS BIOGRAFICOS

   Nació José Dolores Gámez el 12 de junio de 1851 en la ciudad de Granada, siendo sus padres Don José Dolores Gámez Torres, modesto comerciante granadino y Doña Leonor Guzmán, de estirpe salvadoreña.   Transcurren su niñez y su primera juventud en Granada, se educa en aquella época tan desorganizada que sigue a la Guerra Nacional, cuando las instituciones del estado resquebrajadas por larga contienda estaban restituyéndose, y el sistema educativo mantenía como base el viejo y arcaico método colonial; a los 15 años de edad se gradúa José Dolores de Bachiller en Filosofía y ya en 1869 ha cursado tres años de estudio de Derecho, pero una aventura paternal le obliga a renunciar a su carrera: su padre se enamora de una dama salvadoreña y huye con ella del país, yéndose a El Salvador.

   A causa del suceso antes relatado el Joven Gámez tiene que abandonar los estudios y dedicarse al trabajo para ayudar al sostenimiento del hogar integrado por la madre y cinco hermanos, trabaja primero como dependiente de una casa de comercio, luego como aprendiz de tipógrafo hasta dominar el ramo, y por último como telegrafista en la administración general de la ciudad de Granada.

   Meritoria es su actitud para con su familia, pero Gámez comienza ya entonces a mostrar aquel espíritu inquieto, viajero, investigador que le caracterizará toda su vida y durante los primeros años de la década del setenta viaja para Honduras, El Salvador y Guatemala recogiendo datos que luego le serán de utilidad al escribir sus libros de historia de Nicaragua.

   En 1874 regresa a Nicaragua, se establece en Rivas, sede del principal ideólogo liberal Máximo Jerez y bajo su tutela funda su primera empresa periodística, un seminario que llevó por el título EL TERMÓMETRO, que Jerez se embebe de los principios del liberalismo exaltado de los cuales será un abanderado por toda su vida y de él también adquiere su vocación a la lucha por la unión centroamericana; en esa misma ciudad de Rivas se casa en 1875 con la Señorita Camila Umaña, nieta de Don Máximo Espinoza uno de los más ricos terratenientes del país.

   Durante esa época y hasta 1883 dirigen los destinos del país los elementos del Partido Conservador, más conservadores, los miembros de la agrupación denominada “El Cacho” y la situación de los liberales desde un puntos de vista de poder político es bastante marginal; Gámez se dedica esos a años a divulgar su credo liberal, entre un grupo de discípulos que forma a su alrededor, en 1880 une a El Termómetro la pluma castiza y brillante de don Enrique Guzmán, con quien le vinculan en esa época comunidad de ideales, pues es de hacer notar que Don Enrique aunque granadino, hijo del Presidente Conservador General Fernando Guzmán fue durante su juventud liberal apasionado, miembro de aquella falange de Jerez que recorrió y alborotó Centroamérica, con la ilusión ilusoria de unificar el istmo.

  En 1882 surgen dos candidaturas dentro del Partido Conservador, la del General Pedro Joaquín Chamorro, promovida por “El Cacho” y la del Dr. Adán Cárdenas, promovida por el elemento más progresista del partido, triunfa esta segunda que es apoyada por los liberales, pero como al subir  a la Presidencia el Dr. Cárdenas no dio  a los liberales la preeminencia que éstos esperaban, conspiran éstos contra él y condena a algunos al destierro. Entre los conminados a tal pena va Gámez quien ese año de 1883 se dirige a Guatemala y allí se convierte en discípulo del dictador Justo Rufino Barrios quien estaba dispuesto a lograr la unión del istmo por la fuerza de las armas; en 1885 Barrios pone su plan en marcha, va con los nicaragüenses que después informarán páginas de nuestra historia: Zelaya, Rigoberto Cabezas, Gámez, pero la aventura termina con la muerte de Justo Rufino Barrios, en el campo de batalla de Chalchupa.

   En 1887 sube al poder el Coronel Evaristo Carazo y Gámez regresa al país, el 14 de julio de 1888. El Ministerio de Instrucción Pública declara abierto un concurso para la redacción de un tratado elemental de Historia de Nicaragua y Gámez que durante años se ha dedicado al estudio de nuestra historia valiéndose de las fuentes que encontrara tanto en Nicaragua como en los otros países Centroamérica en que vivió se presenta y gana, su obra es adoptada como texto oficial de enseñanza en los colegios desde 1889.

   En ese mismo año muere Carazo y le sucede en la Presidencia el Dr. Roberto Sacasa, Gámez aunque de diferente ideología política le es simpático el gobernante quien lo tiene en carácter de confidente.

   Llegamos a 1893 y con él, al derrocamiento de Sacasa, primeramente dirigido por sus mismos correligionarios conservadores, Gámez permanece al margen de los acontecimientos, pero en julio y por actividades del General Zelaya la revolución enarbola la bandera liberal, Gámez entra de lleno a figurar, ocupando en el gobierno revolucionario el cargo de Ministro de la guerra.

   Podemos decir que desde 1893 hasta 1908, esté ocupando o no cargo público Gámez es factotum en el gobierno de Zelaya, éste le confía después del Ministerio de la Guerra, el de Fomento que ocupa hasta 1896 cuando por prisión de los liberales leoneses Zelaya se ve obligado a separarse del gabinete, pero al desenmascarar la conspiración de los metropolitanos, que se tiraron por la vía revolucionaria y fueron luego derrotados por Zelaya, Gámez recupera su posición y es nombrado en 1897 Presidente del Congreso Nacional.

   En 1897 le es de gran utilidad a Zelaya cuando los conservadores granadinos se alzan en revolución, e igual sucede cuando los emigrados conservadores invaden el país por la frontera sur en 1898 apoyados por el Gobierno de Costa Rica.

   Al principio del siglo se separa un poco del gobierno, trasladándose en 1901 a Rivas a ver sus propiedades rústicas y al enviudar en 1903 se va hacer largo recorrido por Europa, pero ya en 1906 lo encontramos de nuevo hecho cargo del Ministerio de Fomento y del Ministerio de Gobernación.

   Encontramos en La Gaceta que el 31 de Diciembre de 1906 el Presidente le nombro Ministro Exteriores e Instrucción pública, estando en ese cargo tuvo que trabajar activamente pues en 1907 se dio el conflicto armado entre el Salvador y Honduras por un lado y Nicaragua por el otro del cual salimos victoriosos en los campos de batalla, pero parece que mucho de lo allí ganado lo perdió el Canciller en las negociaciones que se llevaron a cabo en el Puerto de Amapala[i], también Zelaya quería derrocar de la Presidencia de Honduras al General Fausto Dávila, para colocar en su lugar el expresidente  Terencio Sierra, pero los salvadoreños quienes habían dicho que le apoyarían lo abandonaron en la empresa; molesto Zelaya con estos contratiempos los identificó con su Ministro y ello culminó con la renuncia de Gámez[ii] a los Ministerios de Relaciones Exteriores e Instrucción Pública, presentada y aceptada el 18 de mayo de 1908.

   A partir de entonces este par de hombres que para algún bien y para bastante mal del país habían permanecido unidos durante 15 años, el uno manejado la espada y el otro la pluma, se separaron definitivamente y fue tal la ruptura que en 1909 cuando se levantaron contra Zelaya la Revolución de la Costa Atlántica y el lanzamiento interno, Gámez figuró entre los cabecillas de este último movimiento[iii].

   Ya  hemos narrado anteriormente la caída del General Zelaya, a Gámez la suerte no le fue mejor al triunfar la revolución, y al caer los liberales del poder tuvo que marchar al destierro por muchas enemistades que había cosechado, regresando a Nicaragua poco antes de su muerte que acaeció en 1918, cuando tenía 67 años.

II GÁMEZ COMO POLÍTICO


Los blancos son siempre blancos y los azules, azules fue máxima política de Gámez, quien nunca entendió de  compromisos ni de diálogo con sus adversarios.

  Su temperamento inquieto, nervioso siempre orientado a la acción, lo llevo a cometer actos bastante extremados durante sus 15 años de influencia política contra los miembros de la oposición, especialmente contra los conservadores granadinos, quienes le achacaban muchas de las persecuciones prisiones, multas y torturas que sufrieron[iv].

   En nuestra opinión fue mal político puesto que en vez de limar asperezas con la oposición y tratar de llevar al Dictador por los cauces de la componenda y de la necesaria participación de los dos partidos políticos para mantener el equilibrio democrático, se encerró intransigentemente en sus principios liberales y esta intransigencia endureció y fortaleció a la oposición, haciéndolo más determinada en su lucha para derrocar a Zelaya[v].

   Según Don Pío Bolaños quien fue Secretario Privado de la Presidencia del General Zelaya a principios de este siglo, cuando en 1905 se hablaba de convocar a elecciones libres para Presidente, al terminar uno de los periodos del General Zelaya, Gámez tuvo la siguiente celebre expresión: NO SE PUEDE ENTREGAR CON PAPELITOS LO QUE SE CONQUISTO A BALAZOS, triste filosofía política, que por desgracia universal ha sido, si no enunciada tan descaradamente al menos practicada de hecho, con resultado siempre dictatoriales en cuatro continentes del planeta.

III GÁMEZ COMO DIPLOMÁTICO

Gámez le ayudó a Zelaya a ganar las guerras y a perder las paces, fue factor importante en las victorias del General en las contiendas nacionales de 1893,1896,1897,1898 y en las internacionales de 1894 y 1907, pero cuando se trataba de llegar a la negociaron de los tratados de paz, de ratificar en las mesas de conferencia las ventajas propias del vencedor en el campo de batalla fracasaba inexplicablemente y decimos inexplicablemente  por ser él hombre de indiscutido talento, buen orador y magnifico escritor.

   En 1904 después de la guerra con Honduras de la cual Nicaragua salió victoriosa en el TRATADO GÁMEZ—BONILLA, le faltó clara visión para solucionar de una vez por todas el problema de límites de Nicaragua y Honduras[vi], dejando abierta la puerta para el asunto en cuestión siguiera otros cauces:  el laudo de Alfonso XII y por último el fallo del Tribunal Permanente de Justicia Internacional[vii] que le fueron adversos a Nicaragua.

   Cosa similar le sucedió con el Tratado de Amapala, que como dijimos se celebró después de la victoria de Nicaragua sobre  El Salvador y Honduras en 1907 ya que en vez de consolidar una paz duradera y una amistad franca con dicho países, utilizando para ello la posición cimera en que estaba Nicaragua en ese momento, no supo sacar el mejor provecho, no logró que El Salvador apoyase al candidato nicaragüense para gobernante de Honduras y así vemos como dos año más tarde ambos países presentaban su concurso (el de El Salvador fue material) en pro del derrocamiento del gobierno liberal.

   De Costa Rica fue casi expulsado en 1895 por sus conflictos con la prensa tica; con el único gobernante centroamericano con el cual tenía buena inteligencia era con el dictador  guatemalteco Estrada Cabrera pero ello reportaba poco provecho a Nicaragua por el antagonismo, rivalidad y divergencia de ideales de este personaje con Zelaya.

   Su mejor actuación diplomática la tuvo con el escrito que presentó a los gobiernos de Estados Unidos, México y Centroamérica, cuando la guerra que se nos hizo en 11907, en el cual en forma brillante exponía el caso de Nicaragua, la injusticia de la agresión y nuestro derecho a repelerla.

IV GÁMEZ COMO HISTORIADOR


Su “Historia de Nicaragua” que comprende la historia patria desde los tiempos remotos hasta 1857, es una obra que en el balance de los méritos y deméritos de la actuación de Gámez en los diversos aspectos ya estudiados, inclina la balanza a su favor, pues si bien muchos de sus actos perjudicaron a sus contemporáneos, ésta es una obra que ha sido de beneficio y lo seguirá siendo a generaciones de nicaragüense para el estudio de nuestra historia hasta la fecha antes mencionada.

   Yo que no tuve la suerte en mis años de estudiante de tenerla como libro de texto de historia he comprendido al estudiarla que existe un abismo de diferencia entre los pobres textos en que nos hacían la historia nacional nuestros educadores españoles o españolizados y la obra de Gámez sistemática, clara, de hermosa redacción[viii] aunque como él mismo lo declara en su introducción sin ocultar sus simpatías “por las avanzadas ideas del liberalismo en todas sus manifestaciones.”


LA NACIÓN

4 DE OCTUBRE DE 1975

  










[i] Este tipo supuestamente quería que a la fuerza le quitáramos a los hondureños el territorio en Litigio, y no fuera objeto de negociaciones.  Pareciera que el autor del artículo no fuera abogado respetuoso del Derecho Internacional por sus afirmaciones.  Luego fue un individuo que se vio involucrado en una serie de irregularidades, para no decir estafa a decenas de personas.
[ii] La renuncia de Gámez no fue debido a lo que indica el autor del artículo, sino como lo da a entender Gámez en la carta que le dirigiera a Zelaya el día en que renunció a la Presidencia, y cito:  fue porque no correspondió ni al partido, ni al amigo: al primero, porque al llegar al poder se divorció de todos los principios liberales que tantas veces y tan formalmente prometió y bajo cuyo compromiso ascendió; al segundo porque se dejó impresionar del trabajo de los enemigos interesados en dividirnos, y abrigó celos y se llenó de mala voluntad para quien sólo tuvo cariño desinteresado para Ud.
[iii] Esto es una calumnia del autor Máximo Navas, conservador cachureco, y de una leyenda que quien sabe quién fue el primero que la desarrolló.  En la misma carta a Zelaya citada en el apartado anterior, Gámez le dice a Zelaya, y cito: Le faltó a Ud. en el trance fatal de su agonía pública el cariño desinteresado y leal de quien fue su mejor amigo en todo terreno; pero debo decirle que si me separé, como lo creí de mi deber y desde muy antes que sospechara su derrumbamiento, jamás, por un sentimiento de consecuencia amistosa, fui conspirador ni quise escuchar a los revolucionarios, ni menos pactar alianza, no obstante que muchos de ellos eran mis amigos y reclamaban mi concurso en nombre de las necesidades de la Patria y del deber de sus hijos
[iv] Otra calumnia:  No hay un solo testimonio escrito en este sentido, de personas que hayan sido torturadas por instrucciones de Gámez.  Aún en el mismo régimen de Zelaya,  el autor norteamericano, Charles L. Stansifer, profesor de la Universidad de Kansas enfatiza en su ponencia al Primer Congreso de Demografía Histórica, Económica y Social de C. A., celebra do del 19 al 25 de febrero de 1973, en San José, Costa Rica: Los casos de tortura, suicidio, y asesinato son rarísimos  en los años del regimen de Zelaya.  Fin de cita.  Y no menciona ninguno.
[v] Realmente la caída de Zelaya no se debió en primer lugar a los opositores conservadores, sino a la traición del Comandante en Bluefields Juan José Estrada, en octubre de 1909, con la revuelta financiada por Thomas Moffat, cónsul de EU, en Bluefields, y especialmente a la nota Knox.
[vi] Como dijimos anteriormente, era imponer al vencido una decisión, que nunca un nuevo gobierno iba a aceptar, como lo fue el caso de Zelaya que aceptó, aunque no impuesto, sino voluntariamente  el laudo del Rey de España, y los sucesivos gobiernos, conservadores y liberales no lo aceptaron.
[vii] Siendo abogado e historiador no sabe el verdadero nombre del tribunal:  Corte Internacional de Justicia.
[viii] Adán Vivas, otro cachureco, del que pondremos otro día su escrito sobre Gámez, dice que era un pésimo redactor. 

viernes, 27 de mayo de 2016

¿Quién es el Señor Gámez? del Diario Mexicano El Imparcial 1907

¿Quién es el Señor Gámez?
       
(Tomado del Imparcial, diario mexicano, edición del día viernes 14 de junio de 1907)


Don José Dolores Gámez, amigo personal y colaborador del Presidente actual de Nicaragua, es reconocido como uno de los prohombres de Centroamérica.  Partidario de la idea unionista, se ha granjeado las simpatías generales.

Sus antecedentes demuestran una labor patriótica y de utilidad.  El año de 1878 ya figuraba en la prensa Nicaragüense, como opositor del partido conservador.

Tomó activa participación contra el Gobierno del Dr. Sacasa, al lado del General  Zelaya y en la contra revolución que surgió tres meses después.  Con el carácter de (……..) el señor Gámez entró en Managua con el señor General Zelaya, quien siendo ya Presidente provisional, lo nombró Ministro de Fomento, cargo que desempeñó hasta 1894 con general aplauso.

El Presidente Zelaya afirmó su administración, y entonces nombró al señor Gámez Ministro Plenipotenciario  en toda Centro América, donde bien pronto se dio a conocer como un diplomático hábil e ilustrado. 

Se retiró después a la vida privada, dirigiéndose con su familia a los Estados Unidos; pero al estallar la revolución de 1896, fue llamado por el General Zelaya, quien le confió la cartera de Relaciones Exteriores y Gobernación. Terminó la lucha armada y entonces hizo un viaje a Europa llevado de su afán de estudio y observación. 

Dos años después fue comisionado para organizar la campaña contra Costa Rica en el departamento de Rivas, donde dirigió con muy buen éxito diversas operaciones militares, al grado de haber rechazado y vencido a los sitiadores de la cabecera de dicho departamento. Después de estos triunfos se retiró a la vida privada hasta que en 1904 su gobierno lo llamó para enviarlo a Guatemala en calidad de Ministro Plenipotenciario y árbitro por Nicaragua en la cuestión de límites; mas al poco tiempo tuvo que encaminarse a Europa, donde permaneció dos años. 

El primero del año actual, tomó posesión del puesto de Ministro de Relaciones Exteriores, Gobernación, Justicia, Instrucción Pública, Policía y Beneficencia, en  cuyo puesto lo halló el conflicto con El Salvador, ocurrido en marzo último, circunstancia que determinó fuese encargado de la Secretaría de Guerra provisionalmente.

El señor Gámez firmó el último pacto de Amapala, con el carácter de Secretario de Relaciones, en unión del señor Ramón García González, Secretario de Relaciones de El Salvador, y del Señor Felipe Brown, Encargado de Negocios de los Estados Unidos.

La muy alta tensión de espíritu que demandaron sus labores, lo obligó últimamente a buscar descanso; solicitó una licencia limitada y habiéndosela concedido el Presidente Zelaya, vino a México deseoso de conocer nuestro país.

El señor Gámez nos ha manifestado que no trae ninguna misión política; que visitará al señor Presidente de la República y al señor Secretario de Relaciones, en testimonio de simpatía personal, y que después de permanecer en la metrópoli mexicana por algún tiempo, se dirigirá a Europa, donde le espera su familia.

EL Imparcial se congratula en dar la bienvenida al señor Ministro de Relaciones de Nicaragua, y le desea, así como a su digno acompañante, el Señor R. Echazarreta, Cónsul nicaragüense en Nueva Orleáns, una permanencia grata entre nosotros. 



 




jueves, 26 de mayo de 2016

José Dolores Gámez por Juan Manuel Mendoza 1901

José Dolores Gámez[1]
 por Juan Manuel Mendoza

El nombre de este ilustre personaje ha pasado con gloria las fronteras de Nicaragua.
Como político ha recorrido una inmensa trayectoria que lo acredita bastante para ocupar puesto prominente entre los más aventajados talentos que tenemos en la tierra de los lagos.

Gámez ha sido tan caliente en el terreno de las ideas como resuelto y decidido en los campos de batalla, cuando las circunstancias le han obligado a dejar la pluma de periodista para empuñar el rifle del soldado.

En el año de año de 1898 en la ciudad de Rivas dio buenas pruebas de que puede alternar, sin desventaja con los más celosos guardianes de la integridad nacional en el momento critico de los hechos.

José Dolores Gámez está caracterizado sobre todo, por su actividad asombrosa.  Cuando se dispone á llevar a cabo algún proyecto, se desvela pensando en la manera más apropiada para darle fin, en un sentido favorable á su pensamiento y á sus deseos. 

En la política es incansable.  Liberal de escuela radical, no cesa de predicar el sublime evangelio de la verdad encarnada en las doctrinas de la razón pura.

Es de los liberales que han pasado por todas las pruebas que se necesitan hoy día para ser inscrito en el escalafón de los hombres que representan el cerebro, el centro de acción de las doctrinas modernas.  Desde los primeros años de su juventud ha dado muestra elocuentes de su apego á las libertades, con sus simpatía hacia los grandes hombres y con su insistencia porque dejen de ser letra muerta los principios de la inviolabilidad personal.

Él estudiaba Leyes en la Universidad de León, cuando entró á la ciudad, en calidad de prisionero, el General Gerardo Barrios.  Gámez, que ya sentía germinar en su corazón las nociones de republicanismo que tanto lo han elevado durante su vida pública, se reunió con sus colegas, y, habiendo disertado unos y otros con oportunidad acerca del suceso que absorbió por varios días la atención del pueblo nicaragüense, lograron que se firmara-empezando por ellos-una ruidosa protesta increpando los desacatos á la ley, inferidos por el Gobierno de Martínez, quien se inspiraba en las pasiones bastardas del Ministro de Guatemala residente en Nicaragua y se dejaba dirigir estúpidamente por los odios mal comprimidos de los conservadores.

La actitud levantada de los jóvenes que entonces se educaban en la Universidad, habla muy alto en pro de los hombres que se han amparado bajo las banderas del liberalismo nicaragüense.  

Como periodista y como orador, Gámez ha cosechado numerosos aplausos y merecidas alabanzas.  De su pluma han salido artículos que han ido á herir de muerte el corazón de ese monstruo de cien cabezas que se llama partido conservador: y con sus vigorosas palabras, con sus juiciosas arengas, con sus increpaciones enérgicas, ha metido en cintura á los réprobos y hecho temblara á la canalla.

Ha dado esplendor á las bellas letras con más de seis volúmenes sobre asuntos de política y de historia.  Historiador es más que otra cosa, pero historiador de esos que no se cuentan por docenas en toda la cordillera descubierta por Colón.  Y no se piense que hablamos á humo de pajas: ahí están su HISTORIA DE NICARAGUA, sus COMPEDIOS, su ARCHIVO HISTóRICO y su última obra acerca de Gerardo Barrios, que, sin duda alguna, es ésta la primera en su clase que hasta hoy conocemos. 

Los malos vientos que le corrieron durante el imperio de la política conservadora, lo hicieron dirigirse á la República de Guatemala en busca de tranquilidad.  La circunstancia de su emigración, lejos de haber sido infructuosa para  la causa de la  Democracia-como imaginaron los del otro bando-fué, por el contrario, abundante en todo género de provechos.  No sólo esgrimió con acaloramiento y entusiasmo sus armas de combate en el periodismo y en la tribuna, sino que también formalizó la lucha de día en día, recopilando datos, aglomerando noticias y dándolas á luz comentadas en gruesos volúmenes.  Esta fué la ofrenda que nos llevó Gámez á Nicaragua, después de su larga emigración por las playas hospitalarias de “Guatemala.

De lo expuesto se colige que Gámez ha llevado siempre una vida de  bastante agitación, de mucho movimiento, de constante labor por el bien del liberalismo. 

En diversas épocas ha tomado bajo su dirección las carteras de Relaciones Exteriores, de Gobernación y de la Guerra, puesto que ha servido- muy á pesar del odio de sus enemigos-con notable pericia y acierto.

La Asamblea Nacional ha querido últimamente hacer patente el reconocimiento de los méritos de Gámez, discerniéndole la alta honra de Primer Designado á la Presidencia de la República. 

Desde el memorable 11 de Julio de 1893, en que el General J. Santos Zelaya entró en Managua al son de los himnos arrobadores del triunfo obtenido sobre el reaccionarismo, José Dolores Gámez no se ha separado del Jefe valeroso que hoy se encarga, con empeño patriótico, de extender los límites de la civilización hasta en las más apartadas regiones de territorio nicaragüense. 

Amigo leal del General Zelaya, Gámez ha cumplido con su deber, ayudando, con el caudal de sus conocimientos y habilidades administrativas, á regular ése movimiento regulador de innovaciones y progresos que opera incesantemente á despecho de sus enemigos.

Diciembre 1901



[1] Tomado del libro “Semblanzas y Artículos” de  Juan M. Mendoza, Guatemala 1902.

miércoles, 25 de mayo de 2016

José Dolores Gámez (1851-1918) Por Jorge Eduardo Arellano

José Dolores Gámez (1851-1918)
Por Jorge Eduardo Arellano

La Revista de Temas Nicaraguenses en la página 21 tiene la siguiente nota:
Transcripción de las páginas 122-123 del Diccionario de Autores Nicaragüenses, tomo I (A-L), Managua: Convenio Biblioteca Real de Suecia / Biblioteca Nacional Rubén Darío, julio 1994. Con autorización del Dr. Jorge Eduardo Arellano.

Biografía
Historiador, periodista y hombre público, nació en Granada el 12 de Julio de 1851. Pasó su infancia en medio de la guerra civil y la invasión filibustera de William Walker, a quien recordaría en sus memorias. Hizo sus estudios en la ciudad de su nacimiento, donde se bachillera a los quince años y decide estudiar leyes. Lleva tres cursos aprobados cuando en 1869 su padre se rapta a una dama y huye con ella a El Salvador[1], por lo que tiene que velar por su madre y cuatro hermanos. Trabaja como dependiente en una tienda, luego se dedica a la tipografía y, por último, a la telegrafía. Durante los primeros años setenta, viaja a Honduras, El Salvador y Guatemala; en esos países recoge datos que utilizaría posteriormente en sus trabajos históricos. En 1874 regresa y se establece en Rivas: allí se casa y enseña bajo la tutela de Máximo Jerez; además, se incorpora como diputado al Congreso Nacional en el período presidencial de Joaquín Zavala: el 7 de Marzo de 1879 presenta con Enrique Guzmán un proyecto para abolir la pena de palos. Un año tenía de haber fundado en Rivas El Termómetro, periódico en el cual Rubén Darío publicó su primer poema ("Una lágrima"). En 1878 también edita su primer esfuerzo literario; Amor y constancia, novela de costumbre que al año pensaba ampliar. Y en 1881 dirige, siempre en Rivas, El Álbum, segunda revista literaria del país.
 "Gámez es ya una fuerza en el periodismo nacional—escribe Juan Felipe Toruño—, y son apreciados sus estudios acerca de historia, economía, política y literatura". Pero conspira contra el Presidente Adán Cárdenas y es confinado a la Reserva Mosquita el 9 de Septiembre de 1884. Sin embargo, pronto se encuentra en Guatemala y en Enero de 1885 viaja a Costa Rica —no sin que hayan intentado sacarlo del vapor a su paso por San Juan del Sur— para predisponer al gobierno de esa república contra el de Nicaragua. Vuelto a Guatemala, se incorpora —con sus compatriotas J. Santos Zelaya y Rigoberto Cabezas— a las fuerzas armadas del General Rufino Barrios que pretende realizar la unión centroamericana a la fuerza y combate en Chalchuapa, batalla en la que muere Barrios el 2 de Abril de 1885. Gámez vuelve a Nicaragua el 14 de Julio de 1888 con mayores ímpetus: en cuatro meses prepara un texto que participa en el concurso abierto por el gobierno de Evaristo Carazo para premiar la mejor obra histórica. Y lo gana con su Historia de Nicaragua, de la que se hace un tiraje de cinco mil ejemplares. Ese mismo año contrata con el gobierno de Roberto Sacasa la formación de un "Archivo Histórico de Nicaragua" pidiendo la colaboración de sus coetáneos (entre los cuales Anselmo H. Rivas le ofrece su contingente) y resuelve en Boaco —enviado especialmente por Sacasa un conflicto político local. De 1889 data, asimismo, su célebre polémica con Enrique Guzmán sobre Rafael Carrera y Justo Rufino Barrios, en la que sale victorioso.
Consejero de Sacasa, Gámez ataca a éste en 1893, año de la revolución liberal que lleva al poder a J. Santos Zelaya, obra de su esfuerzo según frase suya, pues —agrega— le abrió brecha en las filas liberales y lo empujó al caudillaje, lo proclamó audazmente y lo hizo aparecer en León Presidente de la Junta de Gobierno. Por eso ocupa, en distintas épocas, los ministerios de Guerra, Fomento, Gobernación, Relaciones Exteriores e Instrucción Pública del régimen de Zelaya. En 1894 asiste como delegado de Nicaragua para tomar parte en la controversia de límites con Honduras. En 1898 promueve la reunión de delegados para la firma del pacto unionista de Amapala, Honduras. En 1905 viaja a Europa y visita España y, en Sevilla, el Archivo de Indias. El 18 de Mayo de 1908 renuncia a su último cargo oficial separándose de Zelaya. Con la revolución libero conservadora de 1909, Gámez figura entre los cabecillas; con todo, al triunfar aquélla, tiene que irse fuera del país —y elige El Salvador— para aludir represalias personales. De regreso en 1913, se radica en Rivas viviendo dedicado a la producción histórica y literaria; durante esos años, elabora sus memorias, otras Memorias del destierro y un Diccionario biográfico de la república de Nicaragua. Y fallece en esa ciudad el 8 de Julio de 1918.
Valoración
Creador de la historiografía moderna de Nicaragua, José D. Gámez fue un notable polemista; como hombre de acción e ideólogo al servicio de la doctrina y el gobierno liberales, aportó más que ninguno de sus contemporáneos. Más aún: alcanzó un nivel centroamericano indiscutible y su obra aún merece mayores estudios y valoraciones.
Bibliografía Activa
Apuntamientos para la biografía de Máximo Jerez. Managua, Tipografía Nacional, 1869. Escandaloso atentado de la oligarquía en Nicaragua. Quezaltenango, Tip. de la Industria, 1886. Historia de Nicaragua. Managua, Tipografía de "El País", 1889.
Catecismo de Historia Patria. Managua, 1889. Los hombres de ayer. (Galería Centro Americana). Granada, Tipografía de El Centro-Americano, 1891. (Sobre José Antonio Liendo y Goigoechea) Rasgos descriptivos de la República de Nicaragua. Escritos por el Ministerio de Fomento de la misma para guía de los inmigrantes extranjeros. Managua, Tipografía Nacional, 1894. Archivo Histórico de la República de Nicaragua. Tomo I. Comprende desde 1824 hasta 1826. Managua, Tipografía Nacional, 1896. Promesa cumplida. Managua, Tipografía Nacional, 1899; reproducida en R.A.G.H.N., Tomos XVI y XVII, Núms. I-IV, Enero, 1957 a Diciembre, 1958, pp. 1-49. Catecismo de historia de Centro-América. Managua, Tipografía Nacional, 1900. Gerardo Barrios ante la posteridad. Managua, 1901. Rafael Carrera y Justo Rufino Barrios ante la historia. Managua, Tipografía Nacional, 1907 (Guzmán, Enrique, Col). Viajes marítimos o sea nociones elementales acerca de los viajes marítimos por medio de los cuales se han hecho descubrimientos geográficos. Managua, Tipografía y Encuadernación Nacional, 1909. Reminiscencias históricas de la tierra centro americana. San Salvador, Imprenta Diario de El Salvador, 1913. Episodios nacionales. La toma del Castillo. Managua (s.i. y s.a.). [i]
La intervención en Nicaragua. Managua, Tipografía Salvatierra, 1916. ¿Quién era Walker? Managua (s.i.) 1917. Reminiscencias históricas de la tierra centro americana. Vol II. Managua (s.i.) 1918. Historia de la Costa de los Mosquitos (hasta 1894). Managua. Talleres Nacionales, 1939. Gral. José Santos Zelaya, 1854-1919. Managua, Editorial Atlántida, 1941. Historia de Nicaragua (2a ed.) Madrid, Escuela Profesional de Artes Gráficas, 1954. Gerardo Barrios ante la posteridad... San Salvador, Dirección General de Publicaciones, 1965. ¿Quién era Walker? Managua, Revista Encuentro, 1972. Historia de Nicaragua (3a 23 ed.) Managua, Colección Cultural Banco de América, 1975 e Historia moderna de Nicaragua. Complemento a mi Historia de Nicaragua. Managua, Colección Cultural Banco de América, 1975. Reminiscencias históricas de la tierra centroamericana (2a ed.), en Revista del Pensamiento Centroamericano, Núm. 153, Octubre-Diciembre, 1976, pp. 73-140 y "La muerte del presidente Carazo" en Ídem, Núm. 148, Julio/Septiembre, 1975, pp. 113-116.
Bibliografía Pasiva
Alfonso Ayón: Informe sobre el Catecismo de Historia de Centroamérica escrita por Don José D. Gámez. León, Tipografía de J.C. Guardián (1901). Juan Manuel Mendoza: "José Dolores Gámez", en Semblanzas y artículos Guatemala, Tipografía Nacional, 1902, pp. 153-158. Rubén Darío: El viaje a Nicaragua. Madrid, Imprenta de Bernardo Rodríguez, 1909 (cap. V) y Carta a Menéndez Pelayo (4 de Octubre de 1905), en Centro, Managua, Núm. III, Abril-Mayo, 1939, pp. 28-30. Mariano Barreto: "José Dolores Gámez y su ejemplo", en El Eco Nacional, 4 de Enero, 1912 y "Don José Dolores Gámez", en Política, religión y arte. León, 1921, pp. 43-44. Hildebrando H. Castellón: Historia patria elemental para las escuelas primarias de Nicaragua. Managua, 1940, pp. 89-90. Ramón A. Romero: "Biografía de José Dolores Gámez, en Azul, Managua, Núm. 12, Julio, 1951, pp. 7-8 y 20-22. Carlos Molina Argüello: Misiones Nicaragüenses en Archivos Europeos. México, Instituto Hispanoamericano de Geografía e Historia, 1957, pp. 11-23. Juan Felipe Toruño: "GAMEZ, José Dolores", en Diccionario de la literatura latinoamericana. América Central. Segundo Tomo. Honduras, Nicaragua y Panamá. Washington, D.C., Unión Panamericana, 1963, pp. 210-212. José Coronel Urtecho: "Libros y documentos para la historia de Nicaragua", en Reflexiones sobre la historia de Nicaragua... II B: Explicaciones y Revisiones (Un apéndice al tomo II), León, Editorial Hospicio, 1967, pp. 55-58, 62 y 73; y La Familia Zavala y la Política del Comercio en Centroamérica, en Revista del Pensamiento Centroamericano, Número Especial 141-142, Junio y Julio, 1972, p. 129. Jorge Eduardo Arellano: "Gámez y su Historia Moderna", en La Prensa, 13 de Abril, 1975 y Máximo Navas Zepeda: "José Dolores Gámez" y "José Dolores Gámez y la historia", en Los cancilleres de Nicaragua. Influencias y reminiscencias. 1838-1936. Managua, Pinsa, 1976, pp. 123- 137.
Reconocimientos
1. "El señor D. José Dolores Gámez, es una de nuestras más altas glorias centro-americanas, y en Nicaragua, nuestro país natal, como hombre público, como historiador y como literato, es tenido de la mayor consideración" (Rubén Darío: Carta a Marcelino Menéndez Pelayo, cit.). 2. "La obra de Gámez (Historia de Nicaragua) fue al parecer un nuevo resultado del mismo impulso que produjo la historia de Ayón. Mucho más breve que ésta, pero mejor organizada y por lo tanto más compacta, la historia de Gámez es todavía un libro indispensable que hasta aquí no ha tenido ningún sustituto de la misma categoría... es la primera visión de conjunto de la historia de Nicaragua. Aunque no alcanza más acá de la Guerra Nacional y pocas veces logra superar los prejuicios de partido del propio Gámez o sus limitaciones ideológicas, aún no se ha escrito nada más inteligente como presentación global de nuestra historia. Además de ser hombre de excepcional inteligencia, Gámez era no cabe duda historiador de vocación. Es una lástima que la política le haya impedido dedicarse plenamente a la historia. De todos modos su obra capital ha servido hasta hoy como pauta o modelo de todos los manuales usados desde entonces como textos escolares de historia patria, empezando, está claro, por los del propio Gámez y su hija María. De aquí viene, por consiguiente, lo poco que hay de conciencia histórica en el pueblo nicaragüense" (José Coronel Urtecho: La Familia Zavala y la Política del Comercio Centroamérica, Op. cit., p. 12).
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[1] No sé de donde saca esto  de Máximo Navas en Cancilleres de Nicaragua, edición Pinasa 1975JEA, solamente los que toman en cuenta este escrito en los suyos propios han sacado esto.  En mi familia tanto mi tío Hildebrando A. Castellón, como mi tía Leonor y mi padre no conocían esta historia.



[i] No se incluyen:   1)  El Compendio de Historia de Centro América  Tomo I publicado  1907, 2) Compendio de Historia de Centro América publicado en 2003 por el Ministerio de Relaciones Exteriores, 3) Amor y Constancia,   Novela publicada en el periódico El Termómetro 12 primeros  ejemplares de 1878), 4 Amor y constancia.  Managua: Biblioteca Nacional "Rubén Darío", 1997.Él también come maíz como nosotros, 1916, 5) Él también come maíz como nosotros. Revista de bibliografía y Documentación del Banco Central de Nicaragua, 2015, 6) Mis Memorias, varios números del periódico el Combate, el último de ellos el 16 de julio de 1933.       

martes, 24 de mayo de 2016

FRANCISCO MORAZÁN POR JOSÉ DOLORES GÁMEZ

F R A N C I S C O  M O R A Z Á  N[1]


                               Por José Dolores Gámez

    El General don Francisco Morazán ha sido el hombre más culminante de la América Central y el único que ha merecido de la posteridad el sobrenombre de "Padre de la Patria Centro Americana".

   Fue el segundo y último Presidente Constitucional de la República Federal de Centro América.  Surgió de las tempestades revolucionarias, en momentos que estas ponían en peligro a la naciente República y cuando solamente el genio de un hombre extraordinario y el brazo de un héroe, podían servir de dique a las pasiones desbordadas.  Morazán acometió esa obra levantándose a mucha altura, manteniendo desplegado al viento el pabellón de Centro América; pero en aquella lucha desigual el titán tuvo que sucumbir, cayendo con él la obra patriótica de 1821, aquella República Federal, Patria Gloriosa de nuestros mayores, que en vano hemos procurado reconstruir.

   Nació el General Francisco Morazán el 3 de octubre de 1792.  Recibió una escasa educación y, fue por sí solo que se proporcionó los diversos conocimientos que demostró más tarde en su carrera política. 

   Su vida pública principió en Honduras como Secretario General del Gobierno que presidía Dionisio Herrera, a quien ayudó eficazmente como militar en la guerra que puso término a aquella administración.

   La República Federal de Centro América carecía de poder suficiente para mantener la obediencia a los cinco Estados que la componían, los cuales abusando de la independencia que les otorgaba la defectuosa Constitución se mantenían en constantes guerras intestinas.  Morazán logró con el auxilio de algunos patriotas de Nicaragua y Honduras reconquistar el imperio de la Ley, yendo de victoria en victoria hasta las puertas de Guatemala, a la que obligó a capitular el 13 de Abril de 1829. [2]

   El vencedor, respetuoso siempre a la ley, hizo reunir inmediatamente el disuelto y perseguido Congreso nacional y este encargó del Poder Ejecutivo al Senador Don José Francisco Barrundia.  Morazán fue enviado en seguida, como Comisionado del Gobierno a pacificar los pueblos de Olancho.

  Practicada poco tiempo después las elecciones de autoridades supremas, mereció el voto general y espontáneo de los centroamericanos para Presidente de la República, de cuyo puesto tomó posesión el 16 de septiembre de 1830.

  El nuevo gobernante se encontraba dedicado a la creación de la Hacienda Pública y a obras de mejoras, cuando la guerra civil vino nuevamente a obligarlo a empuñar la espada para sostener una lucha heroica.  Después de sofocar a la reacción monárquica en Omoa, a la clerical en Trujillo y a la conservadora en la frontera de México, tuvo todavía Morazán que organizar el Estado de El Salvador cuyas autoridades se habían pronunciado contra el Gobierno Federal.  Cansado de tanta lucha y ansioso de reposo resignó el mando en el Senador Salazar y se dirigió como simple particular a Honduras, en donde tenía su hogar.

   Su período administrativo terminó en septiembre de 1834; pero muerto el electo de los pueblos Licenciado José del Valle antes del escrutinio de la elección el Congreso declaró electo por segunda vez a Morazán, que después de Valle fue el que obtuvo más votos.  Tuvo pues, que hacerse cargo de la Presidencia el 1o. de marzo de 1835, para su segundo período el más borrascoso de la historia centroamericana.  En medio de tantas luchas y dificultades con los Estados rebelados contra la Federación, Morazán trató con empeño de la excavación del Canal Interoceánico por Nicaragua.  En aquella lucha titánica de uno contra cuatro Morazán cosecho laureles militares como siempre; pero rendido y acosado vio llegar la expiración de su segundo período, sin que hubiera un sucesor, porque los Estados que habían proclamado la soberanía se negaron a elegir.  Morazán depositó entonces en el Vice Presidente Vigil, que personalizó el simulacro de Gobierno Federal existente en San Salvador.  Ni este simulacro quisieron permitir los Estados y declararon la guerra a El Salvador porque lo toleraba.

   Morazán fue encargado de la defensa de El Salvador y en el Espíritu Santo, San Pedro Perulapán y otros campos rechazó gloriosamente con insignificante número de tropas la agresión pujante de los ejércitos aliados.  El Salvador lo eligió entonces Jefe del Estado y la guerra continuó con encarnizamiento.

   Morazán llevó sus armas victoriosas hasta Guatemala cuyo plaza ocupó el 14 de marzo de 1840; pero contrariado por Carrera tuvo que abandonarla el día siguiente y retirarse a El Salvador con grandes pérdidas.  Viendo entonces que toda Centro América conspiraba unida contra el suelo hospitalario de El Salvador, resolvió expatriarse voluntariamente para salvarlo de una lucha desventajosa.

   El 5 de abril de 1840, seguido de varios amigos y compañeros que quisieron comer a su lado el pan de la proscripción, Morazán se hizo a la vela para las repúblicas Sudamericanas.  Por de pronto se fijó en David, República de Colombia,[3] de donde dirigió a los centroamericanos su célebre manifiesto de 16 de julio de 1841 y escribió también parte de sus "Memorias" que no pudo nunca terminar.  Poco después se dirigió al Perú, en donde contrajo íntima amistad con el Mariscal Gamarra Presidente de aquella República y uno de los próceres de la independencia de Sud-América.  Gamarra ofreció a Morazán un ministerio primero y después el mando de cinco mil hombres que marchaban al encuentro de los chilenos; pero no quiso aceptar ni una ni otra cosa, porque pensaba solamente en Centro América y en la manera de reorganizarla.

   En esos días llegó a sus manos un manifiesto del Director del Estado de Nicaragua en que se hacía un llamamiento al patriotismo de los centroamericanos para rechazar las agresiones del Gobierno inglés en la Costa del Norte.  Morazán impresionado  con aquella lectura, obro con actividad, instó, se apercibió de recursos y finalmente con la cooperación de los Generales Bermúdez, Echemique y otros peruanos de influencia, pudo proveerse de elementos de guerra y fletar el bergantín goleta "Cruzador", haciendo rumbo para Centro América.  De paso tocó en Guayaquil, en donde Morazán se relacionó con el General Glores y con el célebre poeta Olmedo.

   La expedición se engrosó más tarde en aguas centroamericanas con los buques "Asunción", "Granadina", "Josefa", "Isabel II" y "Cosmopolita".  Sorprendió el puerto de la Unión con sólo 25 hombres que le acompañaban y se internó sin resistencia hasta la ciudad de San Miguel en donde la gente afluía entusiasta a engrosar sus filas.  Se reembarcó y de la Isla de Martín Pérez en el Golfo de Fonseca salió con su famosa expedición para Costa Rica de donde le llamaban los enemigos del Jefe Carrillo. 

   El 11 de abril fondeó en Puerto Caldera y se adelantó precipitadamente con una columna de 300 hombre sobre San José, pero en el punto llamado Jocote le salió al encuentro el General Villlaseñor.  Las divisiones fraternizaron y los jefes hicieron un tratado en virtud del cual Morazán quedó reconocido como Jefe Provisional de aquel Estado.  Reunida la Asamblea Constituyente de Costa Rica declaró que volvía al régimen federal y autorizo a Morazán a usar todos los recursos del país para la reorganización de Centro América.

   Morazán levantó su ejército que puso a las órdenes del General Sayet.  Embarcándose estaba éste en Punta Arenas cuando las poblaciones de Alajuela, Heredia y San José se insurreccionaron y pusieron sitio a Morazán en San José.  Morazán con unos pocos soldados resistió 88 horas consecutivas el ataque constante de cinco mil hombres.  Cubierto de heridas y lleno de fatiga, rompió la línea enemiga con dirección a Matina; pero al pasar por Cartago se confió de un amigo, en cuya casa fue a curarse, y éste lo traicionó y entregó.  Llevado a San José fue fusilado en unión del General Villaseñor , en la tarde del 15 de septiembre de 1842.

   La figura de Morazán se destaca luminosa y radiante del cuadro obscuro de nuestras primeras luchas.  Sin educación, sin experiencia en la vida republicana, sin los prestigios de la cuna y del dinero que tanto valían entonces, Morazán se presenta en los campos de batalla y vence a los primeros militares de su tiempo y con su estrategia, su valor y sus grandes talentos en la difícil arte de la guerra, se convierte en el genio favorito de la victoria; llega después a la mayor altura de los puestos públicos y entonces no se sabe que admirar más, si al estadista insigne, al orador de arrebatadora palabra o al escritor profundo y castizo.

   El personaliza la causa santa de la Patria y desde el día de su muerte el fraccionamiento político no tuvo interrupción en su obra de empequeñecernos.







[1] Ha sido publicado en un periódico en Honduras hace como unos diez años, que se le entregué una copia a un periodista poeta  de esa nacionalidad, Roberto Quesada,  que era mi colega en la Misión de Honduras ante la ONU.  En Nicaragua lo he entregado a miembros de la Directiva de la AGHN y a otros interesados en historia e incluso enviado a periódicos, pero no tengo noticias de que se haya publicado en este país. Tenía el original manuscrito por el autor, de donde lo copié pero este con el tiempo se destruyó, una lástima ya que contenía además otras biografías de otros personajes de la historia de Nicaragua, resto de Centroamérica  y México, como la del Emperador Agustín Iturbide. El manuscrito no tenía fecha, pero debe de haber sido elaborado por el autor antes de 1903, ya que aparece el Puerto de David como parte de Colombia, y de haber sido posterior a esta fecha hubiera aclarado que en la actualidad era parte de la República de Panamá.
    [2]  En el manuscrito original aparece la fecha de 20 de Septiembre de 1828, que corresponde a la fecha de la capitulación de San Salvador.  La toma de Guatemala la llevó a efecto Morazán 13 de abril de 1829 (Ver Historia de Nicaragua de José Dolores Gámez, Edición Cultural del Banco de América 1975, página 419)
     [3] La ciudad de David es territorio panameño desde 1903, en que la república de Panamá se independizó de Colombia. 

domingo, 22 de mayo de 2016

Valoración de la Historia de Nicaragua de José Dolores Gámez, 1889 Por Carlos Molina Argüello

Tomado de la Revista de temas Nicaragüense, No. 18 de octubre de 2009

Valoración de la Historia de Nicaragua de José Dolores Gámez, 1889
Por Carlos Molina Argüello
Este artículo es una transcripción de las páginas 117-120 de la obra de Carlos Molina Argüello titulada La Enseñanza de la Historia en Nicaragua, Publicación No. 165, México: Instituto Panamericano de Geografía e Historia, 1953. El poeta, novelista y doctor Fernando Silva, cuñado de Carlos Molina Argüello, autorizó la reproducción y publicación del artículo.
Comprende esta obra un solo volumen de 865 pp. (25.5 x 16 cms.) y abarca en forma completa la historia nacional "desde los tiempos prehistóricos hasta 1860, en sus relaciones con España, México y Centro América".
Fue premiada en el Concurso Histórico de Managua de 1888 y declarada de texto para los establecimientos nacionales de enseñanza de Nicaragua, por acuerdo gubernativo de 19 de marzo de 1889. Editada en Managua en ese mismo año, no ha sido más reeditada[i].
El tribunal examinador que calificó y premió la obra, compuesto por los señores R. Contreras, José Francisco Aguilar y Miguel Ramírez Goyena, dirigiéndose al Ministerio de Instrucción Pública en nota firmada en León el 18 de febrero de 1889, entre otras cosas expresó lo siguiente de ella: "En forma de notas hemos hecho constar todas las observaciones que han ocurrido, cuando la narración del autor no está de acuerdo con los datos orales o escritos que hemos podido adquirir. Si el autor no acepta esas observaciones —añadía— desea la Comisión que se incluyan en la obra impresa por vía de notas, porque la Comisión aparecería solidaria de opiniones y hechos que no juzga aceptables".
Gámez —quien como Ayón estaba sentando las bases de nuestra historiografía nacional, especialmente con obras generales o de texto—, dice que al redactarla tuvo necesariamente que incurrir en graves defectos a que le obligaron con el angustioso tiempo de que dispuso para llevarla a cabo y la falta casi absoluta de material bibliográfico sobre la materia, pues, como él mismo afirma, "tratándose de un país cuya historia moderna y contemporánea no se ha escrito aún, y en donde por añadidura se carece de bibliotecas y de obras de consulta", era humanamente imposible hacer más. El autor, quien tenía al comenzar su obra ya siete años en una tarea de acumulación de datos para escribir la Historia de Nicaragua, tuvo sin embargo que recurrir a los archivos centroamericanos, recorriendo los países de Costa Rica, El Salvador y Guatemala en busca de esos datos, y donde dice haberlos obtenido preciosos, los que luego aumentó considerablemente.
José Dolores Gámez —el más infatigable y fecundo historiógrafo que haya conocido el país hasta el presente, envuelto como vivió durante muchos años y desde los primeros de su juventud en la agitada vida de la política, del periodismo y como escritor inquieto y revolucionario, compaginando más tarde su labor científica con la absorbente vida del funcionario público eficiente y laborioso—, ha dejado sin embargo, entre muchas, esta su primera obra seria, valiosa en muchos aspectos y en la que imprimió una huella marcadamente tendenciosa que ha sido ruta seguida por muchos o casi todos los que en Nicaragua han continuado trabajando la materia histórica, con destino o no para la enseñanza. Pues su Historia de Nicaragua, ante la pobreza de fuentes originales en el país y de fuentes bibliográficas, ha sido, quizás más que la de Ayón, la obra obligada de consulta para todos los que se han ocupado de redactar obras de texto. Lo que podría llamarse "su escuela", pese a que su obra la han cubierto ya largos cincuenta años, aún pervive como influencia, aunque hoy día en escaso número de historiógrafos.
En su famosa obra el historiador deja claramente marcada su tendencia de poner la Historia al servicio de una idea preconcebida, pese a que él mismo, contradictoriamente, lo niegue.
La sinceridad con que el autor se expresa en la introducción de la obra que comentamos, deja claramente a la vista esa tendencia preconcebida de que se le ha venido acusando y su contradicción al rechazarla. Se muestra él no partidario, primeramente, de la escuela "descriptiva" de Francia, porque cree que la Historia no debe ser nunca una simple narración cronológica de los sucesos.
Tampoco acepta, después, la escuela "doctrinaria" de Mr. Guizot, porque dice igualmente no creer el que la Historia deba someterse a un sistema determinado y se forme con una idea preconcebida; pues dice que la Historia sigue sus caminos peculiares y que sobre ellos no tiene influencia retroactiva el observador histórico. El afirma y con énfasis la ley de la imparcialidad para el historiador; pero no cree que tal imparcialidad deba ser absoluta, lo cree imposible; y así dice que "cada época tiene que estudiar la Historia bajo el punto de vista que la preocupa esencialmente. El historiador nicaragüense del siglo XVII —dice ejemplarizando tendrá forzosamente que apreciar unos mismos hechos de muy distinta manera que el del siglo XIX". Y es aquí donde a nuestro modo de ver el historiador Gámez, se muestra más sincero, donde descubre abiertamente su médula de político. Con las ideas preconcebidas que antes rechaza para el historiador, con las ideas en boga del siglo en que escribe, se lanza a juzgar las épocas pasadas, pretendiendo, tal vez sin quererlo, tener "influencia retroactiva". "Yo debo declararlo con franqueza —añade a continuación—, no puedo ni podría nunca ocultar mis simpatías por el sistema republicano, por las luchas en favor de la independencia y libertad de los pueblos, por los progresos modernos y por las avanzadas ideas del liberalismo en todas sus manifestaciones. Mi estudio —concluye— aunque sin alterar en nada la veracidad de los hechos, ha sujetado sus observaciones a un criterio democrático liberal, que es el de la época actual de Nicaragua". En una palabra, Gámez hacía historia liberal y para los intereses del Liberalismo, y con esta idea preconcebida se dio el autor a una labor de negación de todos los valores esenciales del pasado hispánico o colonial, sistemáticamente; concibiendo la historia como una sucesión de épocas antagónicas y aisladas por las grandes revoluciones, con lo que negaba la unidad y continuidad de las generaciones en el tiempo, que es lo que constituye la tradición, esencia de la Historia y elemento fundamental de toda cultura.
Hemos dado importancia al comentario de esta obra, porque, como decíamos, su influencia ha sido grande sobre la historiografía didáctica posterior y por ende sobre la formación histórica de nuestra juventud, puesto que la obra en cuestión, sin ser una obra propiamente elemental y que al mismo tiempo concilia la reducción de las formas de una obra superior, sirvió por más de cuarenta años para llenar el vacío bibliográfico en nuestros centros educacionales, particularmente en los de enseñanza media. La superficialidad con que hoy día se realizan los estudios en el Bachillerato, con la prolijidad de materias que contiene, ha hecho que se vea en la obra de Gámez una obra harto voluminosa y por tanto de ningún uso didáctico. Atribuimos su abandono más a este hecho que a su contenido ideológico.
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Foto del Historiador José Dolores Gámez abajo. 



[i] Actualmente hay varias otras ediciones, solamente al año siguiente, 1934 el Dr. Andrés Vega Bolaños, entonces Embajador de Nicaragua en España publicó una segunda edición: Historia de Nicaragua (2a ed.) Madrid, Escuela Profesional de Artes Gráficas, 1954: y el Banco de América en 1976 sacó una 3ª. Edición.  Managua, Colección Cultural Banco de América, 1975, que es una fotocopia de la 1ª edición de 1889.  Luego el Banco Nicaragüense que continuó publicando obras históricas después de 1979 publicó al menos una edición más

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